Relación de Michoacán, texto completo

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Datos para citar este texto:
Jerónimo de Alcalá, Relación de Michoacán, Moisés Franco Mendoza (coord.), paleografía Clotilde Martínez Ibáñez y Carmen Molina Ruiz, México, El Colegio de Michoacán, Gobierno del Estado de Michoacán, 2000, p.598

Dicho se ha arriba, en la segunda parte deste libro, de la justicía
general que se hacía de los malhechores y no se acabó de decir
todo; por eso puse aquí este capítulo. Si algún principal
tomaba alguna mujer de las del cazonçi, mandábale mactar y
a sus hijos y mujer y parientes, y todos los questaban en su casa,
diciendo que habían sido todos traidores y habían sido mezqui-
nos, que no le habían avisado ninguno de lo que hacía aquel pre[n]-
cipal. Y tomábale toda su hacienda y todas sus sementeras
y era todo para la cámara e fisco del cazonçi, y quitábale la in-
sinia de valiente hombre.

Si otro había cometido algun pecado no muy grave, encarce-
lábanle solamente algunos días. Si era un poco más grave, des-
terrábanle y quitábanle las insinias de valiente hombre: el bezote
y lo demás. Y a su mujer quitábanle las naguas y dejábanla des-
nuda y aquellos vestidos eran del mensajero quel cazonçi in-
viaba a hacer esta justicia a los pueblos.

Si algún maçegual había hecho algún delito, o algún cacique o
o prencipal de los de la provincia, traíanle al sacerdote mayor y él
lo hacía saber al cazonçi, y él le sentenciaba, si era verdad. Y a otros
mataban en los mismos pueblos que habían hecho el delito. Envíaba el
cazonçi un mensajero llamado vaxánoti, que era oficio por sí, y
entiznábase todo e tomaba un bordón, y llegaba a la casa del de-
lincuente y prendíale, y luego le quitaba el bezote y orejeras de
oro y decía el delincuente: "¿por qué me tractas así, señor?". Decía
el otro: "yo no sé la causa, que no se quejaron a mí; yo inviado soy
porquel rey ha dado sentencia." Y acogotábale con una porra
y a otros mandaba arrastrar el cazonçi. Y déstos, unos enterraban,
otros se los dejaban para que se los comiesen los ádives y auras, según
que mandaba el cazonçi, Y otras veces iban los sacerdotes a hacer
esta justicia.

Y el que era hechicero, rompíanle la boca con navajas y arrastraban


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