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Pilar.

Intérprete (nahuatlato) de Nuño Guzmán.

García del Pilar había aprendido el náhuatl y le servía de intérprete a Guzmán. En la Relación se le menciona como intérprete de Guzmán cuando éste tenía preso al cazonci en México y, posteriormente, como uno de los hombres de Guzmán encargados de darle tormento al cazonci y a don Pedro en Michoacán para que confesaran en dónde guardaban los tesoros y si tenían gente de guerra en Cuynao. Particularmente se resalta cómo Pilar pedía que le enseñaran el oro a él primero y cómo tomó para sí una parte de las remesas de oro y plata que los tarascos envíaban a Guzmán, razón por la cual a éste le parecía poco lo que le daban incrementándose por ello su enojo hacia los señores tarascos. De acuerdo con la información de la Relación, en una ocasión Pilar se quedó con cien rodelas de oro y con cien de plata de un total de seiscientas rodelas de oro y seiscientas de plata; en otra ocasión, de las cuatrocientas rodelas de oro y cuatrocientas de plata que los tarascos llevaron a México, tomó cien de oro y cien de plata para sí; y en una tercera ocasión, se quedó con cien piezas, entre brazaletes de oro, lunetas y orejeras. Para tranquilizar a los señores tarascos que veían con recelo su proceder, Pilar prometía hablar en su favor ante Guzmán. Es posible que Pilar, además de ser el intérprete de Guzmán, fuera también el carcelero o guarda que mantenía preso al cazonci. De ser así, Pilar no sólo se quedaba con parte de las joyas que los tarascos envíaban a Guzmán sino que el cazonci debía pagarle con oro y plata (dos tazas de cada metal) para poder salir brevemente de su prisión a hablar con sus principales. La comunicación entre el cazonci y Guzmán debe haberse entablado mediante dos intérpretes, uno hablante del tarasco y del náhuatl (durante la prisión en México éste era el indio llamado Ábalos), y un hablante del náhuatl y el español, en este caso Pilar. Posteriormente, ya en Michoacán, Pilar, junto con Godoy, se encargó de dar tormento al cazonci, a don Pedro y a Juan de Ortega para que dieran más oro a Guzmán y para que confesaran que había gente de guerra en Cuynao preparada para atacar a los españoles. Los señores tarascos fueron liberados por fray Martín de Jesús quien avisado por dos muchachos reprendió a los españoles que les daban tormento. Al parecer, Pilar había salido huyendo cuando supo que llegaba el fraile.