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Datos para citar este texto:
Jerónimo de Alcalá, Relación de Michoacán, Moisés Franco Mendoza (coord.), paleografía Clotilde Martínez Ibáñez y Carmen Molina Ruiz, México, El Colegio de Michoacán, Gobierno del Estado de Michoacán, 2000, p.397
Folio p en ediciones
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trojes y derrocáronles las casas, y quitáronles los mastiles y bezo-
tes y quitáronles toda su hacienda y echáronles a rempujones ha-
cia Pázquaro. Y a sus mujeres las deshonraron, como está dicho, des-
pojándolas todas. Y como eran mujeres, asían de los hijos y jun-
tábanlos así para encobrir su deshonra: el uno llamado Yripan
y el otro Tangájuani. Y así los echaron del pueblo. Y sabiéndolo
Taríacuri, pensando que venían tras dél, se levantó con toda su gente
y dejaban todos por las casas sus comidas, otros mazamorras, otros
tamales y otros mantenimientos. Quedaba todo por los herbazales, y pe-
rros y papagayos y gallinas. Iban todos por los herbazales. Y fueron
todos a un lugar llamado Huriqua mácuritiro, y así fueron a
Ebárizan viuio. Y llegó Taríacuri a Zinzú cuíquaro y asentóse
al pie de una incina. Y sus primos Çétaco y Aramen enviaron tras
dél mensajeros y dijéronle que por qué se iba, que si estaba él senten-
ciado a muerte co[n] nosotros lo han habido. Y partiéronse los
mensajeros y no hallaron ninguno en el pueblo y fuéronse. Y di-
jéronles Cétaco y Aramen: "pues ¿qué hay?". Respondieron ellos: "se-
ñores, no parece nadie, todo está desierto y no sabemos dónde
es ido nuestro señor Taríacuri". Y enojáronse ellos y dijéronles:
"¿Qué dicen éstos? ¿Quién os ha de matar? ¿Dónde fué? ¿Por qué no fuistes
mirando por el rastro? Los de ahí, vosotros. ¿Cómo, no amanescer?".
[borrado] Y tornaron otra vez a buscalle, y después de amanesci-
do, fueron a buscalle y miraron por donde había ido, que estaba
[borrado] la yerba pisada. Y llegaron a él, a un lugar llamado
Hebário zinzú cuíquaro, y estaba echado al pie de una
encina y sus mujeres en derredor dél, y los chichimecas esta-
ban esparcidos por los herbazales. Y como llegasen los mensa-
jeros, díjoles: "seáis bien venidos, hermanos. Yo tengo la culpa del
mal que os ha venido, por lo que mandé. Decid a mis primos