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Datos para citar este texto:
Jerónimo de Alcalá, Relación de Michoacán, Moisés Franco Mendoza (coord.), paleografía Clotilde Martínez Ibáñez y Carmen Molina Ruiz, México, El Colegio de Michoacán, Gobierno del Estado de Michoacán, 2000, p.331
Folio p en ediciones
10 331

[PRIMERA PARTE ]
El siguiente día, después de la fiesta, llegábanse todas las mujeres del pueblo
cerca del fuego que estaba allí y tostaban maíz y hacían cacalote y lo
comían allí todas, emborrachándose, y tomaban aquel maíz tostado y e-
chábanlo en miel. Y entraban luego unos que bailaban un baile llama-
do parácata varaqua, y bailaban el dicho baile en el patio que estaba cercado de
tablas o en las casas de los papas. Y el sacerdote desta diosa bailaba
allí, ceñido una culebra hechiza con una mariposa hecha de papel.


SICUÍNDIRO
Cinco días antes desta fiesta, se llegaban los sacerdotes de los pueblos
susodichos, con sus dioses, y venían a la fiesta y entraban en las casas de
los papas los bailadores llamados çésquárecha y otros dos sacerdotes
llamados hauripicípecha, y ayunaban hasta el día de la fiesta. Y la vís-
pera de la fiesta señalaban en los pechos, los sacerdotes, dos esclavos o
delincuentes que habían de sacrificar el día de la fiesta. Y el día de la
fiesta bailaban los dichos bailadores con sus rodelas de plata a las
espaldas y lunetas de oro al cuello. Y venían dos principales a aquel bai-
le y éstos representaban las nubes blanca y amarilla, colorada y negra, dis-
frazándose para representar cada nube déstas. Habiendo de representar la
nube negra, vestíanse de negro y así de las otras. Y bailaban éstos
allí con los otros y otros cuatro sacerdotes que representaban otros dioses
que estaban con la dicha Cueráuaperi. Y sacrificaban los dichos esclavos y,
en sacando los corazones, hacían sus cerimonias con ellos, y así cali-
entes como estaban, los llevaban a las fuentes calientes del pueblo de
Araro desde el pueblo de Çinápequaro, y echábanlos en una fuente ca-
liente pequeña y atapábanlos con tablas y echaban sangre en todas las
otras fuentes que están en el dicho pueblo, que eran dedicadas a otros dioses
que estaban allí; y aquellas fuentes echan vaho de si, y decían que de allí sa-
lían las nubes para llover y que las tenía en cargo esta dicha diosa Cuerá-
uaperi y que ella las enviaba de oriente, donde estaba. Y por este respeto