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Datos para citar este texto:
Jerónimo de Alcalá, Relación de Michoacán, Moisés Franco Mendoza (coord.), paleografía Clotilde Martínez Ibáñez y Carmen Molina Ruiz, México, El Colegio de Michoacán, Gobierno del Estado de Michoacán, 2000, p.576
Folio p en ediciones
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poníanse a las puertas de aquellas casas los sacrificadores
y colgaban allí sus calabazas, a las entradas de las puertas,
y iban los sacerdotes que llevaban los dioses a cuestas y
tocaban sus cornetas en los qúes altos y a la media noche, mi-
raban una estrella del cielo y hacían un gran fuego en aque-
llas casas de los papas y ponían unas rajas cerca de aque-
llos fuegos y allí ponían sus calabazas. Y venía aquel sacer-
dote llamado hirípati y llegábase al fuego y tomaba de a-
quellas pelotillas de olores y hacía la presente oración al
dios del fuego: "tú, dios del fuego, que aparesciste en medio
de las casas de los papas, quizá no tiene virtud esta leña que
habemos traído para los qúes, y estos olores que teniemos aquí para
darte. Rescíbelos tú, que te nombran primeramente mañana
de oro, y a ti Vréndequavécara, dios del lucero, y a ti que tienes
la cara bermeja. Mira, que con grita trujo la gente esta leña
para ti". Acabada esta oración nombraba todos los señores
de sus enemigos, por sus nombres a cada uno, y decía: "tú,
señor, que tienes la gente de tal pueblo en cargo, rescibe
estos olores y deja algunos de tus vasallos para que tome-
mos en las guerras". Y ansí nombraba los sacerdotes y sacri-
ficadores de los pueblos de los enemigos, que decían que
éstos tenían la gente puesta sobre sus espaldas. Y ansí nom-
braba todos los señores, empezando desde México y por todas
las fronteras, y acabando ésta su oración que duraba mucho,
llegábanse los otros sacerdotes y sacrificadores a a-
quellos fuegos, que los levantaba el primer sacerdote
que hacía la oración, que estaban durmiendo, y poníanse to-
dos en las manos aquellas pelotillas de olores y entonces hacían